Para muchos puede tratarse de un elemento cotidiano, casi inadvertido en el ir y venir diario; sin embargo, pocos conocen su historia o las razones que motivaron su colocación en ese sitio. El reloj instalado en la torre del palacio pertenece a la tipología conocida como reloj monumental, también denominado reloj de torre, de campanario, de fachada o de ayuntamiento, característico de edificios públicos y espacios de representación cívica.

Durante la década de 1940, en Mixquiahuala existieron al menos dos agrupaciones femeniles con una participación activa en asuntos político-sociales y en obras de mejora para el municipio. Por un lado, la sociedad femenil “Sor Juana Inés de la Cruz”, integrada por las señoritas Antonia Calva, Virgilia Vázquez, Gregoria Calva, Esperanza Serrano, Guadalupe Hernández y Josefina Vázquez, quienes colaboraron en la adquisición del reloj de la torre de la escuela primaria Pedro María Anaya.

Por otro lado, el Centro Femenil Mixquiahuala, conformado por María Cristina Martínez, Bárbara Cerón, Emilia Montúfar, Amalia Valera y Sara Calva. Ellas iniciaron desde el mes de junio de 1944 una intensa labor de recaudación de fondos destinada a la compra de un reloj que embelleciera el Palacio Municipal. Para reunir los recursos necesarios, las integrantes del centro organizaron rifas, tardeadas y representaciones teatrales, contando además con el apoyo económico del entonces presidente municipal José “Chepe” Mendoza y del señor Justino Aguirre Tapia.
El reloj monumental fue adquirido a la empresa Relojes Bueno, establecida en Coyoacán. La instalación estuvo a cargo del jefe mecánico Euberto Rodríguez Bueno, socio de la firma y se llevó a cabo el día 20 de diciembre de 1945.
A partir de esa fecha, el reloj inició formalmente su funcionamiento, cumpliendo ochenta años de servicio, marcando el tiempo y acompañando la vida pública y cotidiana del municipio.
La maquinaria corresponde a la marca BUENO, modelo 100 y se compone de tres cuerpos: el de horas (lado izquierdo), el de tiempo o marcha (centro) y el de cuartos (lado derecho).
Su funcionamiento se basa en un sistema de fuerza gravitacional mediante péndulo y cuerda estándar, lo que requiere la intervención manual periódica para dar cuerda a las pesas, generalmente cada dos o tres días, dependiendo de la altura de suspensión.
Esta maquinaria permite accionar de una hasta cuatro carátulas y hacer sonar campanas naturales, de modo que cada una emite un sonido específico para señalar los cuartos de hora y las horas completas. A través de un complejo juego de engranajes, se activan palancas que impulsan los martillos y producen las campanadas.
Generaciones de mixquiahualenses no deben olvidar que este reloj emblemático marcó el ritmo de la vida cotidiana: ayudó a no faltar a una cita en los portales o en el jardín, a llegar puntuales al trabajo, a tomar el autobús a tiempo o a entrar sin retraso a clases.


